domingo, octubre 04, 2009

La despedida de la Negra Tucumana

Ayer por la noche, desconectada de toda forma de comunicación con el mundo exterior, estaba sentada en mi cuarto, quemando “palo santo”.
No siempre tengo esa costumbre, pero las últimas veces que lo he hecho coinciden con la pérdida de alguien que me haya marcado.

Hoy, con esa sangre de toda América, con todos los arpegios que se soltaban de su garganta, hoy recuerdo con una cierta tristeza a Mercedes Sosa.

Mi razón no pide piedad,
se dispone a partir.
No me asusta la muerte ritual
sólo dormir, verme borrar.
Una historia me recordará, vivo…


Acabo de enterarme que sus restos terrestres están siendo velados allá en el Buenos Aires que me abraza también desde los tiempos cruzados. Y siento una tristeza incompleta, una soledad absurda, una sensación de querer y no querer estar allá. Esa necesidad de las presencias, de las faltas.

Se siguen escapando las grandes voces de una Latinoamérica que me llegaba a inflamar el cuerpo, a llenarme de rebeldía y de lucha.

Por la Negra Tucumana que nos entrelazó, el humo de mi cuarto que sigue perfumando todas, todas, las ausencias…

4 comentarios:

Lords dijo...

LATINOAMERICA ESTA TRSITE PORQUE MURIO LA NEGRA...

SEGUIRA VIVIENDO PARA SIEMPRE EN SUS CANCIONES...EN NUESTRO CORAZONES...

Xocas dijo...

Hay gente que no se puede medir de tan grande.
Ahora recuerdo aquella dichosa chacarera que la guitarra no era capaz de descifrar. Nunca pudo.
Sus discos son de esos que uno nunca puede olvidar por completo. Es una suerte.

Besos de río desde una Galicia extrañamente cálida. ¿Quién se ha quedado con todos los fríos?

Rosg dijo...

Hay personas que no moriran nunca. La Negra es de esas. Toda una vida no le bastó para decir tanto como tenía dentro. Pero dijo mucho y lo dijo bien.

Un abrazote.

Edu dijo...

Pues que siga la lucha y la rebeldia en tierras de Bolivar!