martes, febrero 24, 2015

Nunca más en lo que me reste de vida


Una no sabe lo que tiene hasta que:

- acepta a un desconocido por Skype
- se pelea por mensajes debido a las diferencias amplias en gustos literarios y musicales
- conoce al individuo face-to-face en un almuerzo
- no vuelve a saber casi nada del individuo hasta meses después
- vuelven a verse y debaten sobre la existencia de los seres
- una se confunde
- él se confunde
- SILENCIOS MEMORABLES
- todo se va a la mierda

Me llevo dos buenas lecciones de todo este rollo absurdo:
1. No debo aceptar gente desconocida por redes sociales ni Skype

2. Todos tienen un pasado triquiñoso... roñoso... donde resulta que una puede estar incluida INCLUSO SIN SABERLO (Dios, incluso con la cronología incuadrable)... 

Allá cada uno. Lo que a mí concierne, veo que cada ser humano es una cristalería cara y yo, que siempre ando con mochila y soy torpe, debo andarme con cuidado.
Y aclaro: 

1. Individuo apareció un 3 de septiembre.
2. Supe cuál era su número telefónico el 15 de septiembre con el pretexto de enviarle una fotografía de un retrato que hice.
3. Quizá chateamos algunas veces... pero como no tenía rostro en mi vida, me daba lo mismo su existencia.
3. Volví a saber de él en octubre, por mensajes.
4. Lo conocí en persona un 28 de noviembre... en un almuerzo.
5. Lo volví a ver la última semana de enero.
6. Febrero es donde todo sucede y se va a la mierda.

Oh, mundiverso extraño... ¿en qué aventuras nuevas me vas a enredar?
Yo solo sé que luego de esto, me vale poco que mis poemas carezcan de ciertas azucaradas composiciones. Que sean parcos, joder, pero que no me vuelvan a quebrar la cabeza.



BELÉN JARAMILLO ROBAYO

He vuelto de un letargo como si Ionesco hubiera cambiado páginas con Kundera, solo para hacerme asustar...

martes, febrero 17, 2015

Conversación digna de CDMC

CONVERSACIONES QUE DEBEN IR A CDMC
                                                                                                  
Dr. Carlos Alfonso Molina Hidalgo
(Gracias por todo, biólogo)

- La poesía es la forma más cruel de entender la vida. Por eso gusta a tan pocos. Y por eso gusta tanto a quienes estamos dispuestos a sufrir.

- ¿Y por qué estás dispuesta a sufrir? - preguntó él.

- Tiene su encanto - le dije -  el amor es para mí como un océano interno, que me golpea y me arrastra, que me ahoga. Al final siempre floto. No sé si viva o muerta, pero salgo. Amar duele. Es el verbo que mejor conjugo. Y es por eso que vivo, que existo. Quizá hayan finales felices en algún lugar de las historias que se cuentan, pero a mí vive haciéndome tropezar con todo. Si empiezo a amarte ahora será igual de jodido… y si espero a ver qué pasa, será jodido también. Si algo trasciende contigo jode y si no, jode igual.

martes, febrero 10, 2015

Hoy paso del amor...


¿SABEN, CUANDO EL OCÉANO QUE UNO LLEVA DENTRO SE DESBORDA Y HACE OLAS CONTRA LAS PESTAÑAS? 

NADIE HA MUERTO POR AMOR, YA LO SÉ. PERO A ESTE PASO PUEDO DESHIDRATARME FÁCILMENTE...

Eso de que uno puede ser feliz a veces parece un chiste cruel y repetitivo. Desde luego, habrán quienes lo son, lo logran... LO VALEN.
En mi caso, a riesgo de sonar a drama puro, voy armándome en la cabeza la constante sentencia de que a mí no me toca.
No ahora. No antes. No después.

Solo no me toca, no corresponde.

Y que mientras tenga poesía que desangrar, pues venga, que vida hay una sola y muerte también. Mejor morir de poesía que de soledad.

miércoles, febrero 04, 2015

Carlos Salem y Diego Ojeda




PORQUE HAY DÍAS DONDE MI VIDA TIENE MENOS GANAS DE CONTINUAR. Y ENTONCES, LLEGAN LOS POETAS A DESPERTARME.
TODOS ME RECUERDAN QUE ES POSIBLE MORIRSE DE POESÍA, DE SOLEDAD, DE AMOR. Y QUE SOLO LA MUERTE COTIDIANA ES SEGURA.


Y ENTONCES VUELVO A VIVIR CON GANAS... PARA HACER DE MIS DÍAS OTRO PEDAZO DE POESÍA QUE VALGA LA PENA PRONUNCIAR.

Les dejo el enlace.
Como para cortarse en pedazos diminutos la melancolía, para pisotear nuestras sombras y llorar con la noche en silencio.



Carlos Salem y Diego Ojeda - El mejor experimento (Personajes secundarios):

https://www.youtube.com/watch?v=xbi1Q9nVRU0

domingo, febrero 01, 2015

2015

EL AÑO QUE ESTÁ

Ha emprendido su carrera este 2015. Y yo soy arrastrada en las consecuencias de muchas maneras.

Finalmente soy Médico Cirujana. Finalmente soy italiana. Finalmente he regresado a las malas andanzas y a las buenas compañías, a las risas sin sentido por las madrugadas y a no callarme nunca (como siempre debió ser).
(La foto me muestra en mi travesía de los 14 km alrededor de la ahora laguna, antes volcán, Cuicocha... a unos 3000 metros sobre el nivel del mar)

Que si regreso a estos lugares lo hago más viva y más enamorada, es cierto. Enamorada de la locura que sigue brotando, que no se detiene, que termina por deshidratar el cotidiano. Pero ya ven, que motivos sobran para seguir contenta, que camas me esperan para seguir soñando en almohadas que no son mías, que hay manos que aún no sostengo y labios que debo probar.

Que en nada este blog volverá a tener entradas más frecuentes pero desde otra localización.
A nada de dejar este país, Ecuador, para ir a refugiarme en lo que España me dé al menos por unos años.

Regreso a Europa, señores. Regreso a la libertad que viene con la amnesia selectiva de los versos... regreso y ojalá sea para encontrarme con las deudas que tengo, para reencontrarme con los que allá quedaron/mos.

Regreso a todo y dejo mucho. El tiempo será, como siempre, el único que dictamine la sentencia de mis decisiones. Ojalá (de corazón pido) que la vida se haga más llevadera, que me haga menos daño el andar siempre con el rumbo errante que acostumbro.

Y que él me dure muchos años. Que me dure, si es preciso, la vida que me hace falta. Sí, que no se olvide de las promesas de agua helada y las bobadas que uno repite 16 años después. Los mordiscos y los caramelos, el ajenjo y flotar.


Flyin' across my mind
Belén J.

miércoles, julio 09, 2014

Fotos de Egipto (segunda parte...medio año después)

Entre los desastres de egresar de una carrera y tener que graduarse por medio de una tesis... y estudiar un idioma nuevo contra reloj (sí, italiano...) son cosas que definitivamente han acelerado el reloj de los improvistos.

Sin embargo, siempre procuro mantener este espacio como una breve mirada a mi vida, suelo conservar aquí pensamientos y fotografías de las cosas que considero representativas e importantes...
Así que nada. 
Dejo subidas las fotos de aquel enero donde mi vida cambió un poco para siempre...

Belén J.R.











































lunes, abril 28, 2014

Hablemos de Egipto...

Egipto, el país que siempre me cautivó. Desde muy pequeña, debo admitirlo, tenía una fascinación casi obsesiva con todo lo que se relacionase a los mundos antiguos, a las civilizaciones “perdidas”.
No sé cómo fui a dar con Egipto, pero supongo que todo remonta a aquella colección de libros Ariel Juvenil (que incluía ilustraciones) que tenía en los estantes de mi vieja casa de barrio céntrico. Aquellas fueron las lecturas con las que crecí…

Finalmente, luego de haber terminado los formales estudios de Medicina y estando en las vacaciones previas al año de trabajos forzados (AKA Internado Rotativo), mis padres me dieron el regalo.
Tomar el avión desde Madrid al Cairo o mejor aún, aprender los números en árabe en el viaje de Ecuador a España es algo sin precio comparativo alguno.

El Cairo, vista desde el avión. Todo en ellos, desde su iluminación, es arte.
El Cairo, capital de capitales, fue el primer loco encuentro con este mundo tan ajeno pero tan metido en mis recuerdos.
Desde luego que el aeropuerto no estaba cerca del hotel donde nos hospedamos, pero el viaje valía la pena. Era la noche cuando nos subimos en aquella minivan blanca y fue allí cuando conocimos al primer guía que tuvimos.
Gracias a la difamación que recibe Oriente Próximo por parte de los medios de comunicación, la temporada turística estaba casi en extinción y nosotros cuatro éramos el grupo al que se integrarían otras cuatro personas a lo largo del tour.

Las calles amplias y desordenadas, la arena del desierto recorriendo toda la ruta, el contraste absurdo de la sociedad… era imposible no notar que junto a un Ferrari del año pasaba un hombre viejo, con turbante, en su carro de madera jalado por un burro. Y a eso se deben sumar otras ocho filas de autos en una calle destinada a solo cuatro. Matemáticamente imposible, físicamente imposible. Pero quién soy yo para juzgar a las leyes esas que dicen que dos cuerpos no ocupan el mismo espacio al mismo tiempo… 
Ese caos egipcio es lo más parecido a la rebeldía de la ciencia. Lo juro.


Primera noche y yo solo quería dormir para despertar pronto. No tenía idea de la ubicación del hotel ni de la zona en la que estábamos hospedándonos. Y como en toda buena historia, la sorpresa no se hizo esperar.

Me quedé una hora más o menos desde el balcón mirando la vida ajetreada y perpetua de la calle en que quedaba el hotel. Luego supe que estaba en la Avenida de las Pirámides...


 

Lo primero que hice al despertar al día siguiente, fue volver a asomarme por la ventana y luego de casi quedar sin aliento, busqué mi cámara fotográfica para no perderme del instante.
Aquellas construcciones de las que se habla tanto, aquel símbolo con el que soñaba, que la gente atribuye poderes sobrenaturales, aquellas tumbas enormes son más emocionantes en vivo que en la imaginación. Así empecé a andar el primer día en las tierras de Horus y Anubis, de Isis, de Thot y por qué no decirlo, mías también por derecho a la locura.

sábado, abril 19, 2014

Las cosas que alegran, a veces, a estas horas.

Son las tres de la mañana. No puedo dormir. Estoy algo despierta por la medicación y la cafeína mezcladas.
Algo más ligera. Algo mejor.

El qué y el cómo de mis días se van haciendo visibles y luego transparentes. Ya después no puedo verlos más, pero sé lo que se siente cuando algo por fin llega a ocupar su todo.

Probablemente quienes deben leer mis entradas de blog nunca lo hagan, quizá siempre esté rodando por ojos que no conozco y en los que nunca me he reflejado. C'est la vie.

Hoy, después de algo así como dos años, volví a ver al hombre que fue el hombre de mi vida, de la vida que tenía antes. Quien fuera el compañero de mi vida durante seis lindos años. Probablemente los seis años que más me hicieron crecer.

Xavier está hermoso, radiante, en paz. Y yo solo puedo estar feliz por él, por verlo bien.

No concuerdo con todo lo que me dijo, pero sí estoy de acuerdo en las cosas más importantes, en los resúmenes de la conversación.

Volver a ver al pasado en otro tiempo solo puede generar dos tipos de consecuencias: aquella repulsión y disgusto que me generará aquel individuo que prefiero no mencionar (pero todos sabemos de quién se trata) y esta, de regocijo, de alegría, de serenidad.

Lamentaré siempre el no haber podido ser la mujer para su vida. De verdad que siempre me quedó rondando por la cabeza aquello de "que no estábamos en el momento adecuado de nuestra vida"... Quizá más viejos, con otras cargas, quizá así hubiésemos logrado salir.

Pero la vida es como debe ser cuando la hemos construido de esa forma. Y hablar con él, desde la sinceridad de dos viejos amantes, ha sido algo que me ha hecho refrescar mi vida, mi cabeza, incluso mi propio dolor.

Supongo que quienes fueron importantes en nuestra vida lo seguirán siendo por siempre. No necesariamente ocuparán el mismo sitio, ni tendremos las mismas condiciones que antaño... pero siempre será él la pieza que más hizo mover a mi vida, quien de un modo u otro me forjo y resulté en esto que soy ahora.

Somos lo que somos porque eso fue lo que nos hicimos. Mutuamente en nuestros días...

Y le agradezco, como siempre, por todas las cosas buenas que pasé con él... porque son más los recuerdos agradables los que tengo que cualquier otra cosa. 

Ya después, las coincidencias locas que nos regala la vida. Su mujer tiene el mismo apellido que mi pareja actual... Ambos terminamos con un López... lo cual tiene su gracia.

Un encuentro grandioso, de esos que no se van a olvidar.

Salud, León, por todo aquello lindo que tuvimos. Y por todo aquello que nos sucederá, a cada cual, desde su esquina.

De la puerta a la esquina... así se resumió siempre esta vida que me contagió de ganas de seguir.

Belén Jaramillo Robayo
Hoy bastante feliz.

miércoles, abril 16, 2014

Fragmentos del regalo de cumpleaños de EAPV... ya 3 años de ello y sigo igual.


Fragmento de un regalo, del poema que le escribí alguna vez al Poeta que me ha mantenido a flote de la cordura. Érase una vez el Poeta al que yo amaba... y que amo también.


"...
A mi bandera de pretextos,
a mi ebriedad de madrugadas y cafeína,
a mis gestos cotidianos les haría falta una buena dosis de ti
para que me resulte de una vez por todas
eso de endulzarme las mañanas con tu nombre
y esperar a que el chirrido de las tardes oxidadas
me devuelva la vida en tus suspiros.
..."

martes, abril 15, 2014

Al final de este viaje...

Abril ha regresado. Quizá con mi vida.


Así me veo ahora... tras una carrera de Medicina, el fracaso de todas mis relaciones... tras dejar a la poesía durmiendo y latiendo bajito, tras detener la literatura y comer mal...


Han sido muchos los días que vi pasar desde una ventana de hospital. Admito que más de la mitad de ellos me la pasé maldiciendo el haber escogido esa carrera como mecanismo de subsistencia para este mundo tan... amargo. No sé si cabe el término, tampoco sé a dónde fueron a parar mis ganas de seguir con eso, solo sé que hay cosas a las que uno desea adaptarse, otras a las que uno se adapta y otras a las que definitivamente no deberíamos adaptarnos.
Hace un año empecé el Internado Rotativo como penúltimo requisito para obtener mi título de médico. Realmente todo salió como quise, todo se me cumplió como yo quería que se cumpliera (en lo laboral, desde luego).
El 31 de marzo fue el último día que trabajé allí, en el Hospital de Especialidades de las Fuerzas Armadas... y vaya que salí con ganas de dispararme.

No fui hecha para un mundo tan vacío, no para soportar las pendejadas e idioteces del ser humano menos-que-promedio que me rodeaba. No, definitivamente NO estoy hecha para ser monotópica (hablar solo de la maldita Medicina) ni para perder mi vida entregándosela a todos los que asomen por la puerta del consultorio. 
No me malinterpreten, debe haber gente que no tiene más que entregarse y decir que este trabajo es su vida, que no conciben existir lejos de su profesión. Pero para mí, el trabajo es solo uno más de los aspectos de su vida. 

A medida que pasaban los meses, más me sentía fuera de sitio, más perdida y confirmando mi teoría que ningún médico promedio sabe medicina... todo es mero producto de la repetición y vana copia de lo que ven en sus superiores. Digo, al menos por ese lado, si bien mis madrugadas fueron extenuantes (algunas de ellas) nunca me excedí ni me desesperé por querer saberlo todo ni poder "controlarlo" todo respecto a la enfermedad, respecto a las patologías... 

A la mitad de mi año me fui a vivir en la selva ecuatoriana. Quizá la experiencia de convivir con militares en una ciudad de selva fue una de las pocas circunstancias en que fui realmente feliz, donde pude vivir, donde no estaba atada a horarios absurdos ni a estereotipos. O quizá sí, pero como nunca antes había tratado con militares por tanto tiempo y tan de cerca, me sentía en medio de algo completamente distinto y renovador.

Durante los últimos meses de mi año de Internado tuve demasiadas explosiones emocionales (supongo que producto del estrés y de mi condición) pero conté con gente valiosa que supo al menos escucharme. Sí, también para ellos fue una experiencia diferente pues no acostumbran que sus médicos en formación les pregunten sobre la vida y no sobre dosis o fisiopatología.
Conocí a mis médicos, conocí a muchos de ellos y les lloré mi vida durante las largas noche de guardia. Tuvimos conversaciones que nada tenían que ver con los pacientes, hablamos de nuestros sueños, de los fracasos, de las derrotas y de las alegrías que uno puede encontrar lejos del hospital. Y mientras más hablaba con ellos sobre quién era yo y quién quise ser siempre, descubrí que no estoy tarde para rectificarme.

Han sido un par de semanas de alejarme de lo que pudiera involucrarme con la medicina... incluso procuro ahora emplear la menor cantidad de vocablos médicos para comunicarme. Dicha de los que me rodean, desgracia para los que se sienten mis "colegas"...

No creo ser un personaje brillante, si acaso apasionada de vez en cuando, pero cómo enoja cuándo la gente que NO TIENE IDEA DE LO QUE HE VIVIDO se lanza los comentarios como "qué pena que no te quieras a dedicar a esto"... ¿Pena? ¿pena para quién?. He llegado a un nivel de hastío tal que me niego a pensar en qué demonios haré con el futuro laboral que me depara. Ser o no ser médico, la cuestión en juego es dónde queda mi dignidad y mi amor propio.

No quiero volver a tener que madrugar por un paciente, no quiero tener que hacer guardias de 36 horas consecutivas y pasar por hambre y sueño para no tener recompensa alguna detrás de ello, no quiero lidiar con jefes y sobre todo quiero ver a la menor cantidad de médicos en mi alrededor. Brillantes conclusiones para alguien que está inmersa en ese mundo (y para colmo, cuya pareja es médico y necio, sobre todo médico antes que nada)...

Así que, en eso me encuentro, tratando de rescatarme de mi propio olvido, arrancando las páginas de mi memoria, perdonándome los errores y tratando de resolver este pequeño contratiempo entre mi vida y mi felicidad.


¿Hacia dónde avanzo? Pues aunque no tenga claro qué quiero hacer con lo que reuní de material... sé que avanzo en dirección a Europa. Me he jurado y me he convencido una y mil veces que, pase lo que pase, trabaje en lo que trabaje, haga lo que haga, lo haré apuntando a ese continente donde mis sueños empezaron a crecer.

De lo demás, aquello que me modifica el diario PERO NO ME ALTERA LA VIDA... la relación con Carlos va a velocidades impresionantes (él no va a cambiar, yo no voy a cambiar... bienvenue, estática.)
La familia, un desastre habitual.
¿El dinero? Una cuenta con pocos números y hambrienta...

¿Las gatas? Vivas
¿La pintura? Tratando de resucitar...

Belén, a mediados de abril...
Practicando con el teclado antes de escribir la magistral tesis que ha de darme el título que no quiero, sobre algo que probablemente no me importa tampoco...