miércoles, enero 04, 2012

mail (Huilo Ruales) // fotografía tomada de la web: Huilo

"La literatura no ocurre ni en los dedos ni en las palabras sino en la manera de ver el mundo, conforme ve uno el mundo se expresa de una forma acorde con ello"

Así habla Huilo Ruales. Y yo no tengo certezas, tan solo soy testigo de mi propia historia.
Es cierto que cada nuevo año me empuja a refugiarme en las letras de Huilo. Pero no lo hago a propósito (o al menos eso quiero creer).

Hace un mes algún genio organizó en mi capital una Feria del Libro. Entre Kenzaburosoé y Orhanespamuk, también me topé con el "Pabellón B".
"Pabellón B" es un poemario delicioso, nostálgico, con resaca. Huilo siempre ha podido cautivarme pero más allá de eso, siempre aparece en mi vida por sorpresa.

Frases como "porque los lunes nos fumamos hasta las uñas" o esa que empieza con "O quizá los lunes no existen. O no están hechos de tiempo" son dos bocaditos que me los vengo masticando ya desde hace tiempo. No tengo nada con los lunes, soy una persona de jueves, lo saben bien. Pero... no sé, siento que hay un diálogo con el autor. Cada página de sus libros sirven para que yo los discuta, los engulla, los acuse, los ame, los aprenda.

No vine a poner un post que engrandezca a Huilo. Nada más vine a compartir... y sí, a recomendarlo, qué carajos... si alguien de entre quienes lean esto, consigue un Huilorualeshualca, le recomiendo que lo lean con un cigarro a la mano y con mucha, mucha, mucha entrega. Este hombre atrapa y luego, aunque te conceda la libertad, ya no quieres alejarte.

De todas maneras, empezando un 2012, además de desearles un buen mes de enero, les dejo de regalo (tomado literal desde la página 73) esta maravilla que se titula:

mail

por acá, ya lo sabes, tampoco escasean los lunes
enlunecidos, enlunados, enlonados, enluctuosos,
lunes de arañas y cuellos lívidos para vampiros
rumanos
lunes de enfermos que se saludan y vomitan ha-
cia adentro y que sueñan con una vida de pesca
en las gavetas bancarias.
santos y sacrílegos que se aferran al lunes como al
candado que los encierra y que podría liberarlos.
quién no se ha visto cara a cara los lunes como si
uno fuera por lo menos dos y los dos tuvieran el
rostro sin orificios para ver o gritar o respirar. el
rostro, una superficie lisa y gris como la nuca.
acá en los lunes funcionan una suerte de clósets
municipales en donde, sin pagar un centavo, se
entra, se cierra la puerta frente a un espejo sin
reflejo y se llora a mares. casi nadie los usa. to-
dos prefieren caminar pegados a los muros y con
los puños intentando solapadamente romper el
fondo de los bolsillos.
los teléfonos celulares en los lunes se multiplican
como abejas asesinas en las bocas, en las orejas.
de las radios chorrea sangre en polvo y la limpie-
za de las calles solo es posible con éter.
los lunes tienen la camisa almidonada pero el
cuello mugriento a causa de la sórdida fiesta do-
mingueña.
los lunes son los bastardos del domingo vesper-
tino que es casi como otro día aunque no tenga
nombre y que es un hueco, un intersticio por don-
de se atisba el otro lado de la corteza terrestre y se
olfatea de lo que es capaz la fuerza centrípeta.
los lunes hasta los amantes puros se convierten
en alimañas.
los lunes emergen como tenias por el ano del do-
mingo vespertino que siempre culmina convir-
tiéndose en pantano.
los insomnes saben de los sonidos terribles que
hacen las bisagras malditas, las toses mecánicas
de los lunes.
en esa madrugada, los locos y los poetas, que
con frecuencia suelen ser los mismos, escuchan
la desesperación de las sirenas y en el fondo del
silencio los sollozos de los marginados y el galo-
pe de sus corazones enloquecidos.
los lunes, en efecto la muerte propia o ajena re-
sulta dúctil
el cuchillo como en ninguna otra madrugada re-
sulta una prolongación natural del estremecido
brazo.
en los cuerpos dormidos los lunes ovulan enfer-
medades mortales.
en la bolsa de valores los lunes al alba se calculan
montañas de dinero untado en sangre.
cada lunes los escolares cantan el himno nacio-
nal, sintiendo en todo el cuerpo la primigenia
sarna de la desolación.
un lunes gregorio samsa amaneció convertido
en cucaracha.
marcel proust en un amanecer de lunes se dio
cuenta de que el tiempo era irrecuperable.
el tono de molloy lo encontró beckett un lunes
de bar que descubrió entre sus enormes manos
sedosas la estupidez de tener manos y en el pe-
cho una puerta abierta entre dos abismos.
sylvia plath y virginia woolf se adjudicaron de
mano limpia y propia su muerte un día que en el
fondo fue a todas luces un helado lunes
artaud edificó su locura contagiando de lunes los
martes, los jueves, las tardes, los habitáculos, el
opio, la palabra, la sonrisa helada de las vampiresas,
el desamparo de los emigrantes, los actores de sus
piezas que las asumían como si todo fiera lunes.
lunes helados, simétricos con las estaciones de
tren abandonandas,
lunes infinitos, serpenteados, siempre al margen
de los precipicios, por donde vuelven de la gue-
rra los soldados que no encuentran casa ni amor
sino un cráter
los lunes nacemos de espaldas y con el cordón
umbilical atado entre los zapatos.
tanto nacemos los lunes. tanto morimos y mata-
mos los lunes.


4 comentarios:

E.M.Peruana dijo...

Nunca habia escuchado de este autor, espero poder leer más de él, gracias por el dato y Feliz 2012.

Anónimo dijo...

tomo nota.

no es lo que parece dijo...

Qué-hallazgo..me gustó mucho. Besos

Julio Amendaño dijo...

Huilo... ahora ya no sera un desconocido, lo buscare pinta muy bien...

Mi año pues no pinto tan bien, al contrario ahora soy un desempleado, y bueno viendo pros y contras creo que he ocupado mi tiempo ultimamente.

Ya vere que hacer, con todo te dejo un abrazo y mis mejores deseos de año....