domingo, noviembre 04, 2012

4 de Noviembre, 2012


A Carlos López
Quedan en mí dos o tres momentos.
La luna se cierne sobre mi cuello
¡cuánto duele esta soledad!

Desprovista de tu cuerpo,
avanzan mis manos, en silencio,
hacia donde reposa el vacío de ti, en mis adentros.
Me rasguño el vientre y sangro al no sentirte,
mi sexo se humedece porque llora
y me tiemblan las manos y los talones,
se hace el desequilibrio en mi cadera
y tambaleando entre promesas
alcanzo tan solo a preguntarme
¿dónde estarás?

Quedan aquí,
sobre las sábanas que nos han protegido de la vida,
mi llanto frío, mi desesperación,
la saliva con que mojo cada pedazo de tela mordido,
todas las sombras de nosotros que quieren despertar.

Aquí, destrozada en la cama donde te necesito,
abrazo al tiempo que es el único que puede
salvarme 
cuando muero un poco de tanto extrañar.

1 comentario:

FRANCISCO PINZÓN BEDOYA dijo...

He leido algunos post de tu BLOg y me gustaron... mi saludo desde esta esquin del mundo