martes, febrero 24, 2015

Nunca más en lo que me reste de vida


Una no sabe lo que tiene hasta que:

- acepta a un desconocido por Skype
- se pelea por mensajes debido a las diferencias amplias en gustos literarios y musicales
- conoce al individuo face-to-face en un almuerzo
- no vuelve a saber casi nada del individuo hasta meses después
- vuelven a verse y debaten sobre la existencia de los seres
- una se confunde
- él se confunde
- SILENCIOS MEMORABLES
- todo se va a la mierda

Me llevo dos buenas lecciones de todo este rollo absurdo:
1. No debo aceptar gente desconocida por redes sociales ni Skype

2. Todos tienen un pasado triquiñoso... roñoso... donde resulta que una puede estar incluida INCLUSO SIN SABERLO (Dios, incluso con la cronología incuadrable)... 

Allá cada uno. Lo que a mí concierne, veo que cada ser humano es una cristalería cara y yo, que siempre ando con mochila y soy torpe, debo andarme con cuidado.
Y aclaro: 

1. Individuo apareció un 3 de septiembre.
2. Supe cuál era su número telefónico el 15 de septiembre con el pretexto de enviarle una fotografía de un retrato que hice.
3. Quizá chateamos algunas veces... pero como no tenía rostro en mi vida, me daba lo mismo su existencia.
3. Volví a saber de él en octubre, por mensajes.
4. Lo conocí en persona un 28 de noviembre... en un almuerzo.
5. Lo volví a ver la última semana de enero.
6. Febrero es donde todo sucede y se va a la mierda.

Oh, mundiverso extraño... ¿en qué aventuras nuevas me vas a enredar?
Yo solo sé que luego de esto, me vale poco que mis poemas carezcan de ciertas azucaradas composiciones. Que sean parcos, joder, pero que no me vuelvan a quebrar la cabeza.



BELÉN JARAMILLO ROBAYO

He vuelto de un letargo como si Ionesco hubiera cambiado páginas con Kundera, solo para hacerme asustar...

martes, febrero 17, 2015

Conversación digna de CDMC

CONVERSACIONES QUE DEBEN IR A CDMC
                                                                                                  
Dr. Carlos Alfonso Molina Hidalgo
(Gracias por todo, biólogo)

- La poesía es la forma más cruel de entender la vida. Por eso gusta a tan pocos. Y por eso gusta tanto a quienes estamos dispuestos a sufrir.

¿Y por qué estás dispuesta a sufrir? - preguntó él.

- Tiene su encanto - le dije -  el amor es para mí como un océano interno, que me golpea y me arrastra, que me ahoga. Al final siempre floto. No sé si viva o muerta, pero salgo. Amar duele. Es el verbo que mejor conjugo. Y es por eso que vivo, que existo. Quizá hayan finales felices en algún lugar de las historias que se cuentan, pero a mí vive haciéndome tropezar con todo. Si empiezo a amarte ahora será igual de jodido… y si espero a ver qué pasa, será jodido también. Si algo trasciende contigo jode y si no, jode igual.

martes, febrero 10, 2015

Hoy paso del amor...


¿SABEN, CUANDO EL OCÉANO QUE UNO LLEVA DENTRO SE DESBORDA Y HACE OLAS CONTRA LAS PESTAÑAS? 

NADIE HA MUERTO POR AMOR, YA LO SÉ. PERO A ESTE PASO PUEDO DESHIDRATARME FÁCILMENTE...

Eso de que uno puede ser feliz a veces parece un chiste cruel y repetitivo. Desde luego, habrán quienes lo son, lo logran... LO VALEN.
En mi caso, a riesgo de sonar a drama puro, voy armándome en la cabeza la constante sentencia de que a mí no me toca.
No ahora. No antes. No después.

Solo no me toca, no corresponde.

Y que mientras tenga poesía que desangrar, pues venga, que vida hay una sola y muerte también. Mejor morir de poesía que de soledad.

miércoles, febrero 04, 2015

Carlos Salem y Diego Ojeda




PORQUE HAY DÍAS DONDE MI VIDA TIENE MENOS GANAS DE CONTINUAR. Y ENTONCES, LLEGAN LOS POETAS A DESPERTARME.
TODOS ME RECUERDAN QUE ES POSIBLE MORIRSE DE POESÍA, DE SOLEDAD, DE AMOR. Y QUE SOLO LA MUERTE COTIDIANA ES SEGURA.


Y ENTONCES VUELVO A VIVIR CON GANAS... PARA HACER DE MIS DÍAS OTRO PEDAZO DE POESÍA QUE VALGA LA PENA PRONUNCIAR.

Les dejo el enlace.
Como para cortarse en pedazos diminutos la melancolía, para pisotear nuestras sombras y llorar con la noche en silencio.



Carlos Salem y Diego Ojeda - El mejor experimento (Personajes secundarios):

https://www.youtube.com/watch?v=xbi1Q9nVRU0

domingo, febrero 01, 2015

2015

EL AÑO QUE ESTÁ

Ha emprendido su carrera este 2015. Y yo soy arrastrada en las consecuencias de muchas maneras.

Finalmente soy Médico Cirujana. Finalmente soy italiana. Finalmente he regresado a las malas andanzas y a las buenas compañías, a las risas sin sentido por las madrugadas y a no callarme nunca (como siempre debió ser).
(La foto me muestra en mi travesía de los 14 km alrededor de la ahora laguna, antes volcán, Cuicocha... a unos 3000 metros sobre el nivel del mar)

Que si regreso a estos lugares lo hago más viva y más enamorada, es cierto. Enamorada de la locura que sigue brotando, que no se detiene, que termina por deshidratar el cotidiano. Pero ya ven, que motivos sobran para seguir contenta, que camas me esperan para seguir soñando en almohadas que no son mías, que hay manos que aún no sostengo y labios que debo probar.

Que en nada este blog volverá a tener entradas más frecuentes pero desde otra localización.
A nada de dejar este país, Ecuador, para ir a refugiarme en lo que España me dé al menos por unos años.

Regreso a Europa, señores. Regreso a la libertad que viene con la amnesia selectiva de los versos... regreso y ojalá sea para encontrarme con las deudas que tengo, para reencontrarme con los que allá quedaron/mos.

Regreso a todo y dejo mucho. El tiempo será, como siempre, el único que dictamine la sentencia de mis decisiones. Ojalá (de corazón pido) que la vida se haga más llevadera, que me haga menos daño el andar siempre con el rumbo errante que acostumbro.

Y que él me dure muchos años. Que me dure, si es preciso, la vida que me hace falta. Sí, que no se olvide de las promesas de agua helada y las bobadas que uno repite 16 años después. Los mordiscos y los caramelos, el ajenjo y flotar.


Flyin' across my mind
Belén J.

miércoles, julio 09, 2014

Fotos de Egipto (segunda parte...medio año después)

Entre los desastres de egresar de una carrera y tener que graduarse por medio de una tesis... y estudiar un idioma nuevo contra reloj (sí, italiano...) son cosas que definitivamente han acelerado el reloj de los improvistos.

Sin embargo, siempre procuro mantener este espacio como una breve mirada a mi vida, suelo conservar aquí pensamientos y fotografías de las cosas que considero representativas e importantes...
Así que nada. 
Dejo subidas las fotos de aquel enero donde mi vida cambió un poco para siempre...

Belén J.R.











































lunes, abril 28, 2014

Hablemos de Egipto...

Egipto, el país que siempre me cautivó. Desde muy pequeña, debo admitirlo, tenía una fascinación casi obsesiva con todo lo que se relacionase a los mundos antiguos, a las civilizaciones “perdidas”.
No sé cómo fui a dar con Egipto, pero supongo que todo remonta a aquella colección de libros Ariel Juvenil (que incluía ilustraciones) que tenía en los estantes de mi vieja casa de barrio céntrico. Aquellas fueron las lecturas con las que crecí…

Finalmente, luego de haber terminado los formales estudios de Medicina y estando en las vacaciones previas al año de trabajos forzados (AKA Internado Rotativo), mis padres me dieron el regalo.
Tomar el avión desde Madrid al Cairo o mejor aún, aprender los números en árabe en el viaje de Ecuador a España es algo sin precio comparativo alguno.

El Cairo, vista desde el avión. Todo en ellos, desde su iluminación, es arte.
El Cairo, capital de capitales, fue el primer loco encuentro con este mundo tan ajeno pero tan metido en mis recuerdos.
Desde luego que el aeropuerto no estaba cerca del hotel donde nos hospedamos, pero el viaje valía la pena. Era la noche cuando nos subimos en aquella minivan blanca y fue allí cuando conocimos al primer guía que tuvimos.
Gracias a la difamación que recibe Oriente Próximo por parte de los medios de comunicación, la temporada turística estaba casi en extinción y nosotros cuatro éramos el grupo al que se integrarían otras cuatro personas a lo largo del tour.

Las calles amplias y desordenadas, la arena del desierto recorriendo toda la ruta, el contraste absurdo de la sociedad… era imposible no notar que junto a un Ferrari del año pasaba un hombre viejo, con turbante, en su carro de madera jalado por un burro. Y a eso se deben sumar otras ocho filas de autos en una calle destinada a solo cuatro. Matemáticamente imposible, físicamente imposible. Pero quién soy yo para juzgar a las leyes esas que dicen que dos cuerpos no ocupan el mismo espacio al mismo tiempo… 
Ese caos egipcio es lo más parecido a la rebeldía de la ciencia. Lo juro.


Primera noche y yo solo quería dormir para despertar pronto. No tenía idea de la ubicación del hotel ni de la zona en la que estábamos hospedándonos. Y como en toda buena historia, la sorpresa no se hizo esperar.

Me quedé una hora más o menos desde el balcón mirando la vida ajetreada y perpetua de la calle en que quedaba el hotel. Luego supe que estaba en la Avenida de las Pirámides...


 

Lo primero que hice al despertar al día siguiente, fue volver a asomarme por la ventana y luego de casi quedar sin aliento, busqué mi cámara fotográfica para no perderme del instante.
Aquellas construcciones de las que se habla tanto, aquel símbolo con el que soñaba, que la gente atribuye poderes sobrenaturales, aquellas tumbas enormes son más emocionantes en vivo que en la imaginación. Así empecé a andar el primer día en las tierras de Horus y Anubis, de Isis, de Thot y por qué no decirlo, mías también por derecho a la locura.

sábado, abril 19, 2014

Las cosas que alegran, a veces, a estas horas.

Son las tres de la mañana. No puedo dormir. Estoy algo despierta por la medicación y la cafeína mezcladas.
Algo más ligera. Algo mejor.

El qué y el cómo de mis días se van haciendo visibles y luego transparentes. Ya después no puedo verlos más, pero sé lo que se siente cuando algo por fin llega a ocupar su todo.

Probablemente quienes deben leer mis entradas de blog nunca lo hagan, quizá siempre esté rodando por ojos que no conozco y en los que nunca me he reflejado. C'est la vie.

Hoy, después de algo así como dos años, volví a ver al hombre que fue el hombre de mi vida, de la vida que tenía antes. Quien fuera el compañero de mi vida durante seis lindos años. Probablemente los seis años que más me hicieron crecer.

Xavier está hermoso, radiante, en paz. Y yo solo puedo estar feliz por él, por verlo bien.

No concuerdo con todo lo que me dijo, pero sí estoy de acuerdo en las cosas más importantes, en los resúmenes de la conversación.

Volver a ver al pasado en otro tiempo solo puede generar dos tipos de consecuencias: aquella repulsión y disgusto que me generará aquel individuo que prefiero no mencionar (pero todos sabemos de quién se trata) y esta, de regocijo, de alegría, de serenidad.

Lamentaré siempre el no haber podido ser la mujer para su vida. De verdad que siempre me quedó rondando por la cabeza aquello de "que no estábamos en el momento adecuado de nuestra vida"... Quizá más viejos, con otras cargas, quizá así hubiésemos logrado salir.

Pero la vida es como debe ser cuando la hemos construido de esa forma. Y hablar con él, desde la sinceridad de dos viejos amantes, ha sido algo que me ha hecho refrescar mi vida, mi cabeza, incluso mi propio dolor.

Supongo que quienes fueron importantes en nuestra vida lo seguirán siendo por siempre. No necesariamente ocuparán el mismo sitio, ni tendremos las mismas condiciones que antaño... pero siempre será él la pieza que más hizo mover a mi vida, quien de un modo u otro me forjo y resulté en esto que soy ahora.

Somos lo que somos porque eso fue lo que nos hicimos. Mutuamente en nuestros días...

Y le agradezco, como siempre, por todas las cosas buenas que pasé con él... porque son más los recuerdos agradables los que tengo que cualquier otra cosa. 

Ya después, las coincidencias locas que nos regala la vida. Su mujer tiene el mismo apellido que mi pareja actual... Ambos terminamos con un López... lo cual tiene su gracia.

Un encuentro grandioso, de esos que no se van a olvidar.

Salud, León, por todo aquello lindo que tuvimos. Y por todo aquello que nos sucederá, a cada cual, desde su esquina.

De la puerta a la esquina... así se resumió siempre esta vida que me contagió de ganas de seguir.

Belén Jaramillo Robayo
Hoy bastante feliz.

miércoles, abril 16, 2014

Fragmentos del regalo de cumpleaños de EAPV... ya 3 años de ello y sigo igual.


Fragmento de un regalo, del poema que le escribí alguna vez al Poeta que me ha mantenido a flote de la cordura. Érase una vez el Poeta al que yo amaba... y que amo también.


"...
A mi bandera de pretextos,
a mi ebriedad de madrugadas y cafeína,
a mis gestos cotidianos les haría falta una buena dosis de ti
para que me resulte de una vez por todas
eso de endulzarme las mañanas con tu nombre
y esperar a que el chirrido de las tardes oxidadas
me devuelva la vida en tus suspiros.
..."

martes, abril 15, 2014

Al final de este viaje...

Abril ha regresado. Quizá con mi vida.


Así me veo ahora... tras una carrera de Medicina, el fracaso de todas mis relaciones... tras dejar a la poesía durmiendo y latiendo bajito, tras detener la literatura y comer mal...


Han sido muchos los días que vi pasar desde una ventana de hospital. Admito que más de la mitad de ellos me la pasé maldiciendo el haber escogido esa carrera como mecanismo de subsistencia para este mundo tan... amargo. No sé si cabe el término, tampoco sé a dónde fueron a parar mis ganas de seguir con eso, solo sé que hay cosas a las que uno desea adaptarse, otras a las que uno se adapta y otras a las que definitivamente no deberíamos adaptarnos.
Hace un año empecé el Internado Rotativo como penúltimo requisito para obtener mi título de médico. Realmente todo salió como quise, todo se me cumplió como yo quería que se cumpliera (en lo laboral, desde luego).
El 31 de marzo fue el último día que trabajé allí, en el Hospital de Especialidades de las Fuerzas Armadas... y vaya que salí con ganas de dispararme.

No fui hecha para un mundo tan vacío, no para soportar las pendejadas e idioteces del ser humano menos-que-promedio que me rodeaba. No, definitivamente NO estoy hecha para ser monotópica (hablar solo de la maldita Medicina) ni para perder mi vida entregándosela a todos los que asomen por la puerta del consultorio. 
No me malinterpreten, debe haber gente que no tiene más que entregarse y decir que este trabajo es su vida, que no conciben existir lejos de su profesión. Pero para mí, el trabajo es solo uno más de los aspectos de su vida. 

A medida que pasaban los meses, más me sentía fuera de sitio, más perdida y confirmando mi teoría que ningún médico promedio sabe medicina... todo es mero producto de la repetición y vana copia de lo que ven en sus superiores. Digo, al menos por ese lado, si bien mis madrugadas fueron extenuantes (algunas de ellas) nunca me excedí ni me desesperé por querer saberlo todo ni poder "controlarlo" todo respecto a la enfermedad, respecto a las patologías... 

A la mitad de mi año me fui a vivir en la selva ecuatoriana. Quizá la experiencia de convivir con militares en una ciudad de selva fue una de las pocas circunstancias en que fui realmente feliz, donde pude vivir, donde no estaba atada a horarios absurdos ni a estereotipos. O quizá sí, pero como nunca antes había tratado con militares por tanto tiempo y tan de cerca, me sentía en medio de algo completamente distinto y renovador.

Durante los últimos meses de mi año de Internado tuve demasiadas explosiones emocionales (supongo que producto del estrés y de mi condición) pero conté con gente valiosa que supo al menos escucharme. Sí, también para ellos fue una experiencia diferente pues no acostumbran que sus médicos en formación les pregunten sobre la vida y no sobre dosis o fisiopatología.
Conocí a mis médicos, conocí a muchos de ellos y les lloré mi vida durante las largas noche de guardia. Tuvimos conversaciones que nada tenían que ver con los pacientes, hablamos de nuestros sueños, de los fracasos, de las derrotas y de las alegrías que uno puede encontrar lejos del hospital. Y mientras más hablaba con ellos sobre quién era yo y quién quise ser siempre, descubrí que no estoy tarde para rectificarme.

Han sido un par de semanas de alejarme de lo que pudiera involucrarme con la medicina... incluso procuro ahora emplear la menor cantidad de vocablos médicos para comunicarme. Dicha de los que me rodean, desgracia para los que se sienten mis "colegas"...

No creo ser un personaje brillante, si acaso apasionada de vez en cuando, pero cómo enoja cuándo la gente que NO TIENE IDEA DE LO QUE HE VIVIDO se lanza los comentarios como "qué pena que no te quieras a dedicar a esto"... ¿Pena? ¿pena para quién?. He llegado a un nivel de hastío tal que me niego a pensar en qué demonios haré con el futuro laboral que me depara. Ser o no ser médico, la cuestión en juego es dónde queda mi dignidad y mi amor propio.

No quiero volver a tener que madrugar por un paciente, no quiero tener que hacer guardias de 36 horas consecutivas y pasar por hambre y sueño para no tener recompensa alguna detrás de ello, no quiero lidiar con jefes y sobre todo quiero ver a la menor cantidad de médicos en mi alrededor. Brillantes conclusiones para alguien que está inmersa en ese mundo (y para colmo, cuya pareja es médico y necio, sobre todo médico antes que nada)...

Así que, en eso me encuentro, tratando de rescatarme de mi propio olvido, arrancando las páginas de mi memoria, perdonándome los errores y tratando de resolver este pequeño contratiempo entre mi vida y mi felicidad.


¿Hacia dónde avanzo? Pues aunque no tenga claro qué quiero hacer con lo que reuní de material... sé que avanzo en dirección a Europa. Me he jurado y me he convencido una y mil veces que, pase lo que pase, trabaje en lo que trabaje, haga lo que haga, lo haré apuntando a ese continente donde mis sueños empezaron a crecer.

De lo demás, aquello que me modifica el diario PERO NO ME ALTERA LA VIDA... la relación con Carlos va a velocidades impresionantes (él no va a cambiar, yo no voy a cambiar... bienvenue, estática.)
La familia, un desastre habitual.
¿El dinero? Una cuenta con pocos números y hambrienta...

¿Las gatas? Vivas
¿La pintura? Tratando de resucitar...

Belén, a mediados de abril...
Practicando con el teclado antes de escribir la magistral tesis que ha de darme el título que no quiero, sobre algo que probablemente no me importa tampoco...

domingo, enero 12, 2014

Broken


Uno creería que las cosas que más se desean se cumplen. Esta vez quería ser feliz. Hice bien las cosas, incluso me forcé a ser mejor dentro de todo aquello que yo consideraba poco importante pero que para otros podía significar un mundo.
Me llené de ilusiones, de buenos momentos, de alegrías. Fui feliz, como siempre en todas las historias de mi vida. Fui feliz porque quise serlo y porque tenía a alguien que me acompañaba en el trayecto, alguien con quien compartía todo aquello que habíamos empezado a construir.
Pero cuando llegan las horas de la mentira, de la desconfianza, de la realidad (en otras palabras) todo aquello que parecía tan posible se convierte en algo que queda dentro del papel y que puede ser lanzado al olvido.
No puedo recuperar la confianza de un momento a otro, así como tampoco sé si logre olvidar aquellas palabras que se han tornado en ideas parásitas.
Estoy deshecha y sin haber tenido la culpa. 
Lo único que sé es que nunca logro ser suficiente para nadie... no importa lo que haga, no importa cuánto lo intente. Quizá es que he buscado gente demasiado valiosa siendo yo tan nada.

No sé si después de hoy queden las ganas de luchar por una relación donde estoy vencida, humillada, deprimida.
Tampoco sé si valga la pena quedarse.

La otra opción es estar/seguir sola, como la mayor parte de mi vida. Y en eso, al menos, tengo más experiencia que siendo feliz.

Belén Jaramillo, rota.

martes, julio 23, 2013

El primer trimestre de una vida laboral... y otros momentos más

EL INTERNADO ROTATIVO Y YO
Actualizo el blog pues hoy, tras tanto, recordé que aquí también tengo un hogar.
Llevo ya tres meses en este hospital que prácticamente es la única casa de salud en donde me siento todavía "en casa"... Y las cosas, definitivamente, fueron muy diferentes a lo que imaginé.
Me he llevado decepciones, encontronazos con la vida que me era tan ajena... he conocido personas maravillosas y, definitivamente, he crecido mucho en un nivel profesional y humano (sobre todo el último).

Llevar una vida desorganizada es algo que parece será una constante en lo que resta de mis memorias futuras... en este mismo momento, siendo las diez de la noche, estoy comiendo papas fritas de bolsa y tomando Coca Cola... debería dormir, pero tengo la sensación que si duermo antes que los doctores jefes, parecerá descarado... Aunque ninguna de las dos partes esté haciendo algo verdaderamente relacionado con la medicina.

Llevo tres meses de hacer guardias de 36 horas cada tres días, de comer a deshoras, de tratar de ahorrar lo que más dinero se pueda, llevo tres meses de ir contando de una en una las escaleras que me conducen al mismo sitio, con la esperanza vaga que algún día algo cambie por aquí.
He perdido un poco el norte, el camino... me he encontrado apoyada y cómoda en el bando de los médicos mediocres, de los deshumanizados, de los carniceros, pero al mismo tiempo, me he hallado apoyada y cómoda en el otro lado de la moneda... con los médicos altruistas, los buenos, los que dan todo por la vida de los demás.
Seré bipolar, pero también reconozco que en mí y en lo que concierne a mi personalidad no tengo aún definido hacia dónde va a tirar esta historia... si haré el bien o me haré bien, si me hará bien hacer el bien o me bastará con hacer lo que creo es correcto aunque muchas veces demasiado justo.

"La gripe H1N1 ha regresado al país y no tengo mucho más que hacer salvo evitar contagiarme"...

Ahora mismo estoy en le cuarto piso de mi hospital, en el área de Medicina Interna, saboréandome las papitas y las defunciones de la semana... Cuando te llegan esos pacientes "pez", como los llamo, esos que solo están dando bocanadas de aire y que ingresan al piso tan solo para morir bajo supervisión médica...
O cuando tienes en tus manos a un paciente que se niega a continuar con vida, que cuando le dices por aliviar su enfermedad que "todo va a estar mejor y que se va a reponer" el paciente te responde "no quiero". O esos otros que son ciegos y ancianos, que no sabes cómo ni porqué llegaron a tu hospital, que te comentan entre sus delirios y sus fiebres que han pasado en cama los últimos dos meses, y al tratar de comunicarte con un familiar que pueda ayudarte a completar la historia clínica te das cuenta que esa persona no tiene a nadie en este mundo... y que probablemente, después del hospital (si sale vivo) seguirá solo, ciego y postrado.


Claro, también tengo de esos otros que, de alguna forma poco sana, nos sacan sonrisas... esos pacientes que sufren de confusiones por alteraciones hiroelectrolíticas fundamentalmente y que alucinan cosas fantásticas que no sabemos hasta qué punto son parte de sus recuerdos, de su imaginación, de sus miedos. Todos ellos están jodidamente enfermos de algo o descompensados, por lo menos... pero son el momento necesario para desacomodar el día y hacernos olvidar un poco que estamos rodeados de muerte, de dolor, de incomodidad, de miedo...

Llevo tres meses donde no permito que nadie me llame "doctorita" porque de inmediato le cuento que todavía soy estudiante (de último año, pero estudiante)... y creo que lo hago para evitarme responsabilidades que aún no sé si soy capaz de montar en la espalda para vivir con eso.
Me siento rara cuando me agradecen por hacer mi trabajo... considero, en buena parte, que esto que hago de "vocación médica" en realidad es solo el manual de instrucciones de cómo hacer que todo lo que aprendí justifique mi salario.
Es incómodo, es raro, es novedoso... 

Entre otras aventuras de mi Internado Rotativo, tuve la oportunidad de que mi futuro esposo (sí, estoy comprometida ^^ ) viniese a hacerme compañía en algunas de las guardias que tuve esta última semana. Aprendí de él las cosas que se supone sé que hacen falta... vaya tipo el que tengo a mi lado, pedazo de médico increíble, calidad de ser humano... Me desconocí a ratos mirándome con alguien como él... es decir, ¿cómo puede estar una persona tan positiva junto a una tan inestable como yo? digo "inestable" porque no quiero decir "negativa"... tengo mis altibajos... ya saben.

Verlo manejar a las familias de los pacientes más complicados, verlo tomar de la mano a los pacientes, tocar el hombro y dar aliento... hablar en voz altísima para que el sordo responda... comprometerse a jugar ajedrez para entretener al paciente con peor carácter del hospital... Son cosas que deben admirarse en un médico, en un profesional... salvo que él, mi esposo, no lo hace por profesional sino por admirable persona que es.
¿Lo envidio? De cierto modo sí, pero es que es imposible no admirar a alguien tan convencido de las cosas... yo sigo con mi dilema sobre qué clase de médico ser y él simplemente se deja ser, como es él, con todo el mundo.
Lo amo, es mi complemento perfecto, es hombre que llega a cumplir con toda expectativa que alguna vez pude tener... Es más de un año del cambio drástico que dio mi exitencia...
¿Imaginé alguna vez que el amor podía venir con la presentación y exactitud con que me llegó? A él, a Carlos, puedo decirle que lo busqué y esperé en muchas camas, envuelta en sábanas de ilusiones, de desencantos... A él puedo decirle que le guardé lo único que pensé que no tenía, mi fidelidad, mi entrega absoluta... A él, a él puedo darle todos los méritos de mi vida y por él puedo perdonarme incluso los peores desaciertos de mi humanidad.


Llevo tres meses de este seudo infierno que me ata a una vida con que no sueño, pero que de alguna manera es la única que de verdad debo agradecer... porque fue en medio de estas camas y pasillos de hospital que conocí a mi esposo, fue en estas camas de residentes donde hemos dormido abrazados más de una vez, fue aquí donde me di cuenta que mi vida iba a dar un giro brutal y que iba a perder el eje mismo de mis pensamientos a cambio de la felicidad que no me esperaba llegase tan pronto.

Soy feliz, dentro del cansancio al que estoy sometida, dentro del cementerio de ideas y emociones en el que habito... soy feliz porque lejos de estos doce pisos de enfermedades y cirugías, tengo una familia que se ha acoplado a mi vida y tengo una familia que empieza a crecer. Las cosas con mi hermano, con mis padres, con el resto de parientes, han mejorado significativamente desde que dejé de ser una poeta a medio tiempo y una estudiante de medicina habitual... ahora soy Belén, la que siente aunque confundida, la que habla aunque se enrede con las palabras, soy yo, la que ama a su esposo más que a sí misma, la que sueña tener en el vientre a los productos de esta locura llamada amor... soy Belén, Belén de todos los días que sigo viva, la que escribe a ratos, la que ya no besa siempre, la que ríe, la que llora amargamente las despedidas, la que se sienta a mirar fotografías de otros continentes y desconoce a la del otro lado del espejo, la que odia y se queja, la que se sienta a tomar signos vitales de los pacientes, la que espera el amanecer desde el otro lado de las montañas que rodean a mi capital andina...
El cambio de estos tres meses es que soy yo, siendo la misma de siempre, con una proyección distinta, con unas ganas complejas de hacer una vida junto a alguien...

Soy Belén, la misma que un día se enamoró de todos y que hoy pertenece a un solo destino... Soy sin ser, siendo quien siempre he sido...

Belén Jaramillo de López, mis amigos...

miércoles, junio 05, 2013

Vuelvo...

Al final, todas las cosas caen por su propio peso... en mi caso, el peso de su naturaleza.
Sigo llevando la vida médica de la que tanto me he quejado siempre, sigo estando lejos de lo que amo, incluso de mis propios recuerdos.
Intenté ser mejor persona, entregarme de verdad a esta profesión, esforzarme diariamente por mis pacientes más que por otros motivos... y sin embargo, la gente sigue siendo igual en todas partes.
Nadie estará ahí para agradecerte las malas noches, las ojeras, los calambres, el hambre... nadie te agradece el buen trabajo y todos se esmeran en que tropieces para recordarte, todos los días a partir de ese, tus errores.

Por otro lado, las relaciones humanas son complejas y yo soy la pieza que descompone todo lo que puede. Tras sentir que había superado mi pasado respecto a ello, tras pensar que podía suprimir los instintos y comprometerme... a un año de creerme esa historia hoy me doy cuenta de que también es otro más de mis errores.
La naturaleza de las cosas es el peso que delata... y mi naturaleza, mi esencia, no se pudo apagar ni ir.

Gracias a la vida cada uno de estos pedazos de mi cotidiano sirven para alimentar mi pasión, cada aventura, cada hombre, cada sueño deshecho... Y así, seguimos aumentando ese libro que algún día publicaré... "CONFESIONES DE MI COMPULSIÓN"...
Por lo pronto, el capítulo que hablaría de estos días dice así:
"No era yo. Era mi tristeza, mi necesidad de llanto. Por eso amarlo me era imposible cuando decidí volver a tomar antidepresivos"

sábado, mayo 11, 2013

Otra vez, equivocándome...

" PORQUE EL AMOR NO EXISTE SALVO EN ESE ODIO SINCERO QUE ME SALUDA DESDE EL ESPEJO TODOS LOS MALDITOS DÍAS DE MI VIDA…"

Así va mi tarde de mayo. Una vez más se me ocurrió que el mundo perfecto existe y me topé con un bloque de realidad bastante profundo.
Así va mi día. Me pinché el dedo con una aguja y sangré un buen rato. Catarsis emocional. 


Me jode, vaya si me jode, tener que aceptar que mi fantasía alimenta demasiadas cosas de mi verdadero cotidiano... y así, entre el estrés de mi trabajo, la incomodidad con muchos pacientes y médicos, la lejanía de siempre con mi familia y esta relación de una vez al mes que a veces preferiría no existiera... así, en medio de mis dramas personales, me encuentro de nuevo conmigo misma, cometiendo los mismos errores que, a pesar de lo vivido, de las experiencias en las que supuestamente hubiera esperado aprender, siguen doliendo como la primera vez. 

No soy una persona que realmente esté en condiciones o en capacidad de complementar a otra de forma absoluta... simple y sencillamente porque el absoluto no existe, es contra natura. Pero ya ven lo necia que resulto... y la única que sale enfadada y herida soy yo.

Algún día quisiera despertar y darme cuenta que he aprendido algo en estos casi 25 años de vida... al menos, que no cometo los mismos errores de todas las relaciones en que me vi envuelta alguna vez...