Todo el caos que desato a diario. Una nueva perspectiva. El mundo se comprime en versos... Locura, magia y poesía.
domingo, febrero 03, 2013
Even if he...
viernes, febrero 01, 2013
Capítulo España: Málaga
Sí, vale. Me dejo llevar mucho por las cosas que me gustan y definitivamente "El Club de La Comedia" es uno de esos algos especiales.
Sí, Málaga, la tierra de Dani Rovira.
Lo que pude conocer de Málaga fue básicamente la zona comercial y el puerto, así, a grandes rasgos. No sé si era el invierno, el sol que me emocionaba, la gente, el ambiente en general... Pero ahí también se me quedó la vida.
Hay que volver.
La Catedral es una de las cosas más impresionantes que he visitado y eso que he conocido catedrales en mi paso por el mundo...
Yo no lo sé, pero la teoría quizá no sea tan descabellada dada la magnitud que tiene esa obra arquitectónica.
La catedral, las calles, el puerto y esa locura de Año Nuevo, los cantos en la plaza, las compras... Todo allí me pareció precioso.
No soy una persona de mares ni arenas, no soy muy amiga de las costas como lo soy de las montañas... pero allí hice las paces con todo lo mencionado.
La comida excelente, la gente divina... y el hotel ¡Don Curro! fue la cereza del pastel...
De verdad, esa tierra de la verde y morá me ha dejado más de un grato recuerdo.
miércoles, enero 30, 2013
Capítulo España: Sevilla
Ese fue mi segundo encuentro con los naranjos andaluces. Y es que llegar a una ciudad que parece invernadero no tiene comparación.
Recuerdo perfectamente que el taxi nos llevó al hotel y en el camino yo creí estar alucinando. Sabía de la tradición, de ese dato especial de la urbe, pero no imaginé que fuera así.
Desde luego, pueden justificar todo sabiendo de mi cansancio... El clima intimidante, recorrer las ciudades a pie, cargar mi mochila a todo lado y comer dos veces al día... Sí, me gusta tratarme mal en los viajes...
En fin, regresando a Sevilla...
Desde la Giralda, los alcázares, la Catedral y la Plaza España... desde todo sitio puedo afirmar que me sentí como una turista completa. No pude sentirme sino marginada por la ciudad, por su historia, por todo... Y eso que pasé varios días allí.
La conexión que suelo tener con ciertos rincones del mundo es bastante especial y sucede con relativa frecuencia. Sin embargo, no sé por qué, con esta ciudad todo fue muy ajeno.
Pese a que no tuve un llamado de la tierra (jajaja) lo cierto es que no puedo dejar de comentar sobre lo admirable que es la ciudad.
Lo primero: La Giralda. Sí, lo confieso, hasta antes de llegar a Sevilla en mi vida había leído algo sobre la ciudad. Así que tuve que culturizarme en modo flash. Resultó ser un campanario, mitad almohade, mitad renacentista. Como es de esperarse, en sus tiempos sirvió para el llamado musulmán a la oración y para los católicos la misma historia. Por su altura, fue usada como atalaya, como reloj, como veleta y como pararrayos...
La catedral pues es una obra maestra gótica, enorme como solo ella puede y, desde luego, fue construida sobre bases de mezquita. Eso, por ejemplo, es lo que me enfada un poco de la raa humana... siempre edificando sobre el pasado... en lugar de edificar a un lado! jajaja
Lo segundo: La Plaza España.
Bien, aquí sí que nos dimos gusto con mi hermano en sacar fotografías y reírnos un poco. Pues, como bien dice el nombre, se trata de una plaza, semicircular, enorme, impresionante... Con canales de agua, con puentes, con un espacio dedicado a cada provincia española. Allí, en cada espacio, se ha adornado con azulejos y bancas y es posible observar momentos históricos y mapas sobre la provincia...
Creo que dejaré las fotografías en lugar de hablar mucho sobre ellas... y, para los que pregunten el por qué fue JAÉN la provincia que escogí, tengo una buena respuesta: Santi Rodríguez y sus mochuelos.
Capítulo España: Cádiz
Tenía muchas deudas con esa ciudad, muchas promesas construidas, muchos sueños que ahogué en ese mar.
Cádiz, que en realidad es una islita unida al continente, me supo más a soledad que a otra cosa.
Como todo puerto, seguramente allí también, como yo, muchos tantos hicieron despedidas y perdieron esperanzas.
En sí, la ciudad me pareció silenciosa... pero es que se me ocurrió llegar a Cádiz en primero de enero, donde todo estaba cerrado... Fue mejor así, quizá no habría sido llevadera mi estancia con ajetreo... tuve mi tiempo para pensar, para sentir, para extrañar y hasta para escribir.
No me dediqué extensamente a la fotografía en la ciudad y es que tuve que saldar cuentas, más que nada con el pasado que se me fue de las manos...
Ya lo dijo el poeta gaditano:
"Pero tú sabías
que el amor que nunca acaba en nada
es que que no se da del todo"...
Y yo, lamiéndome las heridas de lo cobardes que fuimos, de lo pobres que fuimos (ni un solo dólar, ni un solo euro para hacernos realidad), cerrando las cicatrices de lo inocentes que fuimos, cerré un capítulo de mi vida en el puerto, en sus olas, en la Catedral.
Por eso, la entrada que hace alución a Cádiz no es sino una entrada pretexto para poner aquí unos pedazos de la carta-poema que escribí allí, en esas calles, en ese silencio...
Empecé así el año, diciendo:
Te dejo la felicidad, desnuda, en la puerta de la Catedral que grita desde sus campanas que se acabó, que me dejaste para siempre, que no soy más que un nombre que se te repetirá en las navidades y que olvidarás conforme se te mueran otros versos en otros labios, en todas las mujeres que ocuparán el sitio que solo reservas a tu soledad.
Estoy en Cádiz, gaditano, doliéndote sin que tú lo sepas, abrazada al frío que llega con la marea, con tu nombre en mi cabeza...
Lo que ya no fue, lo que no quisiste que sea, lo que se va a podrir en las almohadas y el miedo llamará "pasado".
...
Pasaba por allí imaginando a Daniela... Nos imaginé felices, resueltos a llevar a cabo por fin el punto de la familia que soñamos, donde nadie iba a tener atrasos ni prisas. Felices, como dijimos años atrás, como cuando aún te importaba trasnocharte por mí, pensando que el amor iba a durarte.
Pero ya lo sé, ya. El amor se te fue como los campanazos de este enero. Lo que sentías por mí, todo a la mierda, lo sé, más rápido que fumarse otro tabaco a la madrugada, más rápido que quejarnos del trabajo y de arrepentirnos por los tantos años de relación que llevábamos encima.
...
Capítulo España: Córdoba
Córdoba fue la primera ciudad que visité tras un par de días en Madrid. Debo admitir que esta ciudad, capital de la provincia que lleva en mismo nombre, es por largo una de las ciudades que más encanto han provocado en mí.
Lo primero que visité fue el Alcázar de los Reyes Cristianos. Si bien el clima no era para nada favorable (lo sé, soy animalito de trópico) el paisaje pudo más, la sorpresa pudo más y me quedé perdida en tremendo monumento.
Aunque tuvo en sus inicios una intención militar hoy en día es un complejo arquitectónico exquisito donde resalta no solo el buen gusto en cuanto a los jardines y patios que impresionan, sino que también el mudéjar empapa y asombra. Desde ciertos ángulos se puede tener la visión que es casi cuadrado el conjunto y eso se debe a las cuatro torres que lo refuerzan.
Por dentro no hay tanta opulencia como me hubiera imaginado, sin embargo, el exterior del edificio alberga una cantidad impresionante de vegetación y paz. Mi primer encuentro con los naranjos andaluces fue allí... mi despertar en España fue allí.
Ya desde ahí empecé a sentir esa necesidad por conocer más de cerca el mundo islam... sabía que Egipto iba a ser un encuentro cultural intenso.
Definitivamente Córdoba es una de esas ciudades en donde me he quedado y debo, obligatoriamente, volver.
Lo que quedó de mis vacaciones 2012 - 2013
Sí, lo sé. No hay justificaciones para estar en silencio virtual por tanto tiempo. Si debo ser completamente sincera admito que la pereza sigue siendo un tema de peso en mi vida.
Terminé la facultad y arreglé mil problemas antes de poder viajar. Solo pude presentarme a uno de los tantos hospitales de mi ciudad para el año de Internado Rotativo y espero, de todo corazón, haber aprobado el examen de ingreso con algo más que una buena calificación. (Sigo a la espera y quizá, con suerte, la siguiente semana tenga el resultado definitivo).
¿Qué pasó durante estos meses en mis vacaciones? Pues bien, el plan estaba ya diseñado desde agosto más o menos... La idea era ir a España y a Egipto en poco más de 15 días... Lo logramos.
Trataré de poner las fotografías y comentar las cosas que viví en cada lugar... Debo admitir que ninguna de las dos partes de mi viaje fue como yo esperaba... España me dolió en más de una forma, pero aprendí a dejar el pasado de lado... Ya comentaré en su oportuno momento.
Egipto, por el contrario, sobrepasó mis expectativas aunque no logró obsesionarme ni volverme loca como me imaginé. El choque cultural que viví en tierra árabe musulmana es una experiencia que también amerita ser discretamente analizada...
En fin, voy poniendo en entradas separadas para no convertir esto en una insoportable letanía.
Belén Jaramillo de López
=0)
viernes, diciembre 14, 2012
Va por ustedes, por todos!
Hace casi seis años, un día de agosto, empecé la carrera de Medicina en la Universidad Católica de mi ciudad.
No recuerdo nada demasiado claro de aquel día y es precisamente por esa razón que imagino que tampoco debería hacer demasiado énfasis hoy... Quizá estaba allí, yo, llena de emociones y de fuerza, de ganas y planes... Sintiendo que el mundo era un sitio seguro, que mi vida había avanzado de formas adecuadas, que había crecido y que tenía a mi alrededor todo un universo de probabilidades y oportunidades que debían ser vividas.
Quizá caminé un trayecto como el de hoy, quizá olvidé mirar detenidamente el cielo, quizá olvidé disfrutar del paisaje, del sonido ajetreado de Quito, de mí.
Seguramente llegué temprano, como hoy. Seguramente vestía un jean y una camiseta negra... como hoy. Quizá estaba recogida el cabello, maquillada exactamente igual a cómo lo he venido haciendo desde hace más de 6 años.
En aquel entonces, yo no era del todo feliz pero me sentía de un modo muy similar.
Los problemas que iba a afrontar al chocar mi realidad post-Europa con mi realidad sentimental-familiar... lo inesperado de las profecías, el desequilibrio disfrazado.
La primera persona de entre mis compañeros con la que hablé en esa facultad, no la recuerdo. Fue una chica, en el ascensor, que también empezaba la carrera... No supe jamás su nombre y, en realidad, creo que después de aquel semestre jamás la volví a ver.
El segundo personaje con que me topé en la facultad fue (y es todavía) un de los tipos más geniales y leales de este mundo.
Aquel lunes hablé con él en un aula de clases... y hoy, tras tanto, me vi comiendo con él en un centro comercial del sur de esta ciudad.
Las cosas sucedieron como se supone que suceden cuando son reales, de modos caóticos a veces, de formas inesperadas, maravillosas la mayor parte del tiempo... Conocí gente que es invaluable, tuve el apoyo de muchísimas personas, los abrazos de todos ellos... quizá el tiempo, la misma carrera, nuestras experiencias nos distanciaron, pero yo guardo muy en lo profundo, si no los nombres, al menos la sensación de bienestar que compartí con cada uno.
Habrá sido el segundo semestre cuando conocí a Martina y a Michelle. Y no sé cómo se forjó la amistad ni cuando las llegué a querer tanto, desconozco por completo cuándo fue que pasaron a ser mi familia, cuándo es que se volvieron tan importantes... Pero les agradezco abiertamente por los millones de instantes que hemos vivido.
Mi relación de aquel entonces, una de las relaciones amorosas más hermosas que he tenido, supo estar a mi lado durante prácticamente todo ese tiempo de medicina, de libros, de malas noches, del semestre perdido, del quiero-morirme-o-abandonarlo-todo... Xavier fue la razón por la cual conseguí avanzar con convicción, con fuerza de sus manos, con su apoyo incondicional... todo el amor que nos tuvimos, todo el amor que nos entregamos. Sé que quizá él ya nunca lea esto, pero desde lo más sincero que tengo, solo alcanzo a agradecerle hoy por todo. Sin él, definitivamente estos años me habrían parecido una tortura, una soledad a plazos de suicidio...
Sara, la hermosa, la mujer más importante de mi vida, también me brindó desde Baires todo lo que siempre necesité... Ella fue mi soporte y mi sustento, mi único aliento cuando todo parecía un infierno... Ella fue quien me ha dado ánimos de la forma más intensa, de la forma más constante a lo largo de un decenio de mi vida. Y ahí, cuando empezó toda esta historia, ahí la tenía a ella a kilómetros de suspiros y de distancia... Hoy, la tengo en mi ciudad... Y a veces, casi siempre, la tengo en mi cabeza y en mi corazón. Su perfume está en el aire y en la paz que respiro cuando pienso dos veces antes de explotar... Mi Gaviota...
Y Vanessa, mi Catira... la hermana que me conseguí en territorio europeo y que nunca ha salido de mi vida pese a los silencios. Ella también estaba conmigo aquel primer día de clases, desde su natal Venezuela, pero estaba conmigo, recordándome que ya nunca más iba a sentirme desencajada en este pedazo de mundo...
Andrés, mi flaco del cabello loco, se convirtió en mi amigo-esposo un día en Bélgica... y desde entonces, es el único hombre al que puedo llamar "amor" a gritos, sin haber tenido jamás nada carnal, nada que no fuese una amistad irracionalmente bella.
Juan Sebastián, mi "gato"... es otro de los personajes que un día, en la cafetería, rondando el segundo año de medicina, me cautivó con su forma de ser tan desbaratada y sincera... y desde entonces, con el par de besos y la amistad bien sentida, es el único hombre con el que me hubiese acostado en épocas de lujuria, sin sexo, sin "hacerelamor" sino con amistad... Nunca sucedió pero sé que en el hipotético caso de que hubiere ocurrido habría sido como un abrazo con menos ropa.
Muchas cosas han cambiado desde aquel primer día de clases... hoy estoy cansada, aburrida, fastidiada. Ya no tengo ánimos sino prisa, mi ropa es dos tallas más grande y ahora uso lentes para corregir mi astigmatismo y mi miopía generados con el tiempo y la lectura.
Mucha gente vino y se fue de mi lado, a muchos olvidé y muchos me olvidaron...
Pero aún así, con los giros del mundo, hoy día que salgo de esa Facultad cargando el fin de una era, agradezco a todos por todo lo que hicieron o dejaron de hacer en su paso por mi historia.
No soy una persona precisamente estable, ni soy el mejor modelo a seguir de nada... me caracterizo por tener un humor inciso, una actitud cabreada y una extraña forma de hacer el ridículo a conciencia todos los días... Pero hoy, hoy que debería sentir que celebro algo, lo único cierto es que tras todo el sabor a fracaso que tengo encima, sé que he logrado algo conmigo misma... y mucho se lo debo a esa gente que está, que estuvo, que algún día fue mi todo, que me odia, que me quiere, que me ha olvidado.
Hoy salgo de esa facultad de medicina, de incomprensiones, de desesperación, de inestabilidad de sueño, de horarios inhumanos... hoy salgo de ese lugar que me atrapó y me robó la vida, que acabó con la mitad de lo que pude ser... hoy salgo, no sé si más arrepentida que orgullosa... pero salgo al fin y al cabo... Casi ya siendo Médica... casi ya con un título de que puedo ser útil para algo que incluya urgencia.
Hoy salgo, salí, caminando despacio como el primer día, pensando en cosas que probablemente no voy a recordar jamás...
Salí sola, como el primer día que entré... sola conmigo, con Sara, con Andrés, con Vanessa... sola con Martina y Michelle y Monsermín... Sola con Ramadán y Terán, con los recuerdos, sola y con cefalea frontal, sola y con apuro de no tener prisa, sola y cargada de la misma nostalgia, de la misma incongruencia bipolar... Sola y con Saavedra que siempre ha sido mi fantasma de alegrías y cordura, sola y recitando un Pérez Vallejo como hace años...
Salí, diciendo adiós bajito en cada aula, en cada piso... salí agradeciendo lo que no puede agradecerse.
Hoy se terminó mi pregrado de Medicina. Me espera todavía demasiado por cumplir, demasiado por arrepentirme.
Se terminó y estoy de nuevo aquí, frente a la pantalla de un computador, comiéndome las horas y el desamor. Estoy aquí, con la confianza puesta en los que confío y con la desconfianza puesta en todo el resto... Estoy aquí, haciendo ilusiones y maletas, sonriendo por el pasado que perdí y por este futuro de mierda que no me tiene nada listo... por este presente que sigue dejándome al margen de las cosas importantes...
Pero se terminó, joder... Y creo que valía la pena botar este mal trago en este sitio que ha sido mi guarida... que seguirá siéndolo...
Oficialmente segura que necesito vacaciones de todo.
viernes, noviembre 30, 2012
Noviembre desde la lluvia
Mi vida está como anestesiada, en pausa... El cielo está repleto de lluvias y bostezos...
(He modificado la entrada porque a diario me doy cuenta de que entrego demasiado sin recibir un comino de nada...)
Esa soy yo, mirando como siempre, sola, el universo...
martes, noviembre 20, 2012
Finales de Noviembre
Hoy, salida a prisa del sueño, aferrarme a un tubo metálico de autobús con miles de manos por antecedentes, con historias a medio contar. Mi viaje se da en un escenario a lo Macondo, repleto de olores, de temperaturas, de bostezos.
Luego, el día transcurre desde un cuartucho de hospital, lleno de nada, con manchas en las sábanas, con desprecio hacia todo, con ganas de explotar. Es el cotidiano.
Más tarde, despliegue de incertidumbre, me veo sentada frente a un banco de preguntas para las que, definitivamente, no tengo respuesta.
Esto de extrañar me tiene incompleta, desatenta. Y me importa un pito (Oliverio dixit) que hoy me juzguen, me dejen plantada o simplemente me ignoren. Hoy me importa nada que se acerquen los días de fiesta, los pretendientes y los ganadores del título "me vales un carajo desde hace tanto", hoy no me importan los influjos hormonales del medio ni que las botas tengan la suela delgada no apta para seguirme el ritmo.
Hoy no me importó nada que no fuera convertir a los satélites en los mecanismos de mi devoción, en hacer de mis intentos una llamada satisfactoria, una que me lleve hacia tu voz, a tu existencia.
Malditas señales de telefonía inexacta, estúpida hora en que la gente pretende meterme en el saco de sus propios defectos... el reflejo íntegro de sus inseguridades, mi mala memoria por retener palabras y suspiros...
Hoy, día de noviembre impreciso...
jueves, noviembre 08, 2012
Ilustrando en jueves
Sí, lo sé, hoy no tenía ganas de retratar nada... es una ilustración, no nada realista.
Baietz a mis vivos...
Belén
martes, noviembre 06, 2012
Respuesta al siquiatra
domingo, noviembre 04, 2012
4 de Noviembre, 2012
cuando muero un poco de tanto extrañar.
sábado, noviembre 03, 2012
18 octubre - 2012
Sin embargo, ayer me di cuenta de los niveles de sorpresa que puedo manejar, de aquellos que no logro exteriorizar y de cómo me termina afectando, todos los días, la vida y la muerte a las que enfrento y con las que convivo.
Algo tan simple como cancelar la orden de tu pedido en el restaurante antes de salir corriendo, me parece lo más adecuado, educado y lógico. Sin embargo, no pude hacer esa conexión mental ayer y fue Martina quien me puso algo de orden a la tarde.
Era medio día, me habían anticipado mis familiares que mi tío abuelo había sufrido un infarto cardiaco y que estaba camino al hospital donde yo trabajo.
Me dijeron que estaba estable y que ellos llegarían en lo que bordeaban los veinte minutos. No me preocupé y es por eso que decidí salir a almorzar.
Antes de comer, recibí la llamada de mi madre diciendo que no era un infarto, que había sido un aneurisma y que debía yo volver al hospital, a la unidad de críticos.
Realmente no tuve taquicardia, ni respiración agitada, no temblé, no gesticulé, pero tampoco estaba pensando claro. Martina me dijo: dale, cancelamos la orden y te acompaño. Aunque asentí con la cabeza, no estaba comprendiendo de qué se trataba todo hasta hoy al despertar.
Llegué a la unidad de críticos, entré sola porque estaba con el uniforme y el mandil, así que me abrí paso entre todas las barreras de seguridad y bioseguridad que existen en el sitio. Al llegar, me topé con una imagen que me es familiar, que me es cotidiana: un paciente desnudo, cubierto por esa horrible prenda azul que disimula la piel, con una cobija verde, conectado a un aparato que muestra los signos vitales. A su lado, dos mujeres llorando y mirándome a los ojos como si yo pudiese en algo revertir la situación. Aquellas mujeres son mi tía abuela y mi prima, mismas que sujetaban con fuerza las manos del cadáver que resultaba ser mi tío.
"Enrique, ya vamos a la casa" le decía con verdadera angustia mi tía Fabiola, sin poder contener las lágrimas.
"Papito, papito querido, todo va a estar bien. Despierta papito, ¿quién le va a ir a ver a la Fabiana?" así le decía mi prima, refiriéndose a la nieta de mi frío, pálido, tío Enrique.
Lo vi, miré sus ojos y supe que tenía ya muerte cerebral. Si había aún latidos cardiacos eran los residuales, los últimos que da el corazón antes de que se le agote la energía. Y miré el electrocardiograma, y vi esa estúpida ST en supradesnivel... y vi como iba empeorando, como empezaban las fibrilaciones y como finalmente se detenía la vida frente a mis ojos una vez más.
Hice salir a mis familiares y el médico que recibió a mi tío me contó que todo había sucedido de forma demasiado rápida. " El paciente refirió que un primer dolor empezó a la madrugada y un segundo le llegó más tarde cuando fue a la farmacia a comprar algo para un supuesto dolor abdominal. Yo creo que fue un aneurisma, pero eso solo lo sabremos si hacemos la autopsia, Doctorita"
Lo miré casi sonriendo porque me causa todavía gracia que crean que estoy ya graduada. Sin embargo, le dije que dudaba mucho que los familiares quisieran autopsia y que, además, yo era sobrina del fallecido.
"Revísale abdomen" me dijo "hay una masa ahí que todavía debe estar palpitando".
Durante mis años de carrera, he desvestido y vestido a muchos cadáveres, a una cantidad abismal de cuerpos que mueren por miles de causas distintas. Siempre guardo el mismo respeto para todos, incluso ayer, cuando tuve que ver el cuerpo desnudo de mi tío y constatar haciendo maniobras y presionando por todo lado, que había una masa a nivel abdominal que no era compatible sino con un diagnóstico como el que el médico Carlos Flores tenía ya pensada como causa de muerte.
"Se le accidentó el aneurisma. Se le cortó la aorta" Me puse a pensar en los libros, en la fisiopatología de las cosas, en la génesis de los problemas, en la carga hereditaria que un aneurisma tiene, en la clínica manifiesta. Le agradecí a Carlos y salí a ver a mi familia que lloraba desconsoladamente afuera del área de críticos.
"Tú y el Favio tienen que hacerse una tomografía contrastada para ver si no tienen el mismo aneurisma". Eso le dije a Soledad, mi prima, que no estaba aquí ni en ninguna parte.
El día sábado iba su pareja a pedir su mano y mi tío estaba tan contento que para hoy tenía planeado ir a comprarse un traje nuevo y el champagne.
En realidad no sé si lo que duele es la vida o la muerte, no sé qué me indigna más al final de cuentas...
Luego, a consolar a todos los que iban llegando... y yo, que no tengo más poder que el de cualquier trabajador de salud en el hospital, me di el trabajo de ubicar a mi familia dentro del hospital, haciendo que pasen a zonas donde normalmente no es permitido el paso y llevando a mi tío a la morgue.
Tuve que hacer el papeleo, averiguar cómo diablos conseguir un acta de defunción, qué criterios debía tener el acta, cómo llenarla, qué otros trámites más pide la burocracia para legalmente poderse llevar uno el cuerpo de un ser querido, de un familiar... de otro cadáver más en la memoria de mis años de estudio.
Tengo esa dicotomía extraña... el 50% exacto de mí sentía pena por perder al hombre que catalogué como "el que sabía todo de las plantas y la geografía y al que seguían los animales y niños". Pero el otro 50% se sentía trabajando, analizando las causas de muerte, lo que debía seguir a esto, buscar cómo ayudar a la familia del muerto, agilitar el proceso, buscar quien formolice el cuerpo, conseguir las autorizaciones pertinentes tanto para el ingreso a la morgue como para la salida del cuerpo en el ataúd.
Mientras corría de un lado a otro, explicaba a todos qué era un aneurisma y porqué no hubo (en teoría) nada qué hacer, entre que perdí el hambre y me empezaba a indigestar de ansiedad y frío, mientras todo sucedía, deseaba que mi casi-esposo estuviese conmigo.
Hubiera querido que mi Carlos esté ahí, para darme un abrazo, para acompañarme en ese instante de inseguridad mental que tuve, de desconocimiento de todo.
Además, sentirlo es confirmar que mi vida a su lado es posible y que si me muero, habré tenido razones más que buenas para haber vivido.
Y pude ver, sí, que a pesar de todo, mi tío murió feliz, tranquilo, dejando todos los pendientes que un padre puede resolver en la vida... hizo todo lo que debía y vivió fantásticamente.
Vivían en Machachi, una zona rural cercana a Quito donde todo el tiempo se cultiva todo lo que uno desee. El clima es frío, pero la tierra es fértil gracias a las erupciones volcánicas que caracterizan a mi zona sierra del país.
Fumó al menos unos 50 años, más de veinte tabacos al día y tenía los pulmones en mejor condición que yo que solo fumo uno o dos al mes. Nunca tuvo infecciones a nada, en 79 años de vida recién cumplidos una sola vez tuvo una crisis de "gota" y jamás conocíó las infecciones urinarias ni las gripes devastadoras.
Un tipo sano, jodidamente sano, que se valía por sí mismo, que trepaba árboles y bajaba orquídeas para su mujer que es gran coleccionadora de las mismas. Un tipo que todos los días desde hace más de 40 años, le preparó a su mujer el desayuno y se lo llevó a la cama, que siempre hizo lo mismo con sus dos hijos, que nos llevaba en las noches papas fritas y a la mañana chocolate con leche y pan recién horneado.
Estaba más sano que cualquiera de nosotros... pero nunca supimos del aneurisma.
Al caer la tarde, tras seis horas de yo ir corriendo por todo lado y mirando la agonía en el rostro de todos, me senté un momento a abrazar a mi mochila y mirar a mi alrededor.
No me sentía parte del grupo pero podía sentir su dolor.
Cada uno de los presentes comentaba su versión de las cosas, las últimas palabras que oyeron del tío Enrique, del "Ñaño", de don Quique, del tío Djica, del ahora "pobre viejo" y "papito amado".
Subí un momento a la sala de críticos donde había estado mi tío y me llené con esa sensación que solo el médico puede usar para sentirse mejor. En el cubículo donde horas atrás arrancaron las agujas del cadáver de mi pariente, ahora estaba una señora, entrada en años, a quien estaban por darle el alta y enviar a su casa.
La vida llena los lugares que va dejando la muerte. Pero la muerte llena los lugares que los vivos pierden cuando un ser al que aman se va.
Creo que a la larga, la muerte va ganando... pero es la vida que tuvimos, los momentos que regalamos, las cosas que hicimos, las que hacen que haber muerto haya valido la pena de todos.
Desde luego, como toda buena familia de los Andes, no podían faltar los relatos mágicos asociados al tema... y yo, que siempre prefiero evitarme esas situaciones que pueden fragmentarme el pensamiento y llevarme a recaídas de mi enfermedad, tuve que escuchar lo que prefiero dejar solo por escrito y no opinar más allá de lo necesario.
Mi prima, apoyada contra una pared helada de la morgue, me dijo: "sabía que algo iba a pasar. Ayer se murió el gato, con derrame cerebral".
Desde luego, no quise indagar más, pero ella siguió... "El gato que nos regalaste, el Inocencio, ayer se murió en la casa y el Enrique le llevó al veterinario para que vean de qué se murió. Cuando le abrieron, dijo el veterinario que fue derrame cerebral y que quizá fue un aneurisma".
Mi tío siempre estuvo al tanto de los animales así como ellos de él. No conocí ningún animal, de ninguna especie, que no se le acercase... las palomas iban a verlo, los mirlos le picoteaban la ventana de la cocina para pedirle comida, los gatos le seguían a todas partes y aparecían de la nada cuando escuchaban su voz, los perros le seguían...
Yo no sé con qué formas maquina la energía y el universo, pero sí creo que aquella vieja tradición nuestra, de curar enfermedades usando a los cuyes (conocidos como cobayas o conejillos de Indias) porque el "animal absorbe las enfermedades", quizá, y solo quizá, tengan una explicación.
Y así, octubre empezó a dejarme amargos momentos que yo no sabía iba a ser capaz de soportar...
domingo, octubre 21, 2012
Otro pedacito de mi libro "Confesiones de mi compulsión"
No. Él no entiende mi silencio ni mis frases entrecortadas. Tampoco es capaz de entender mi llanto.
Él existe para él, para sus obsesiones... él existe en la medida en que es juzgado por su propia cabeza y en la demanda que le sigue a ese mero hecho de creer que existir significa estar físicamente.
En lo que a mí respecta, él no ha estado nunca conmigo y dudo, de verdad dudo, que un día sea capaz de conseguirlo..."
sábado, septiembre 22, 2012
De regreso // fotos by Me
| La iglesia de San Francisco de Quito, un día cualquiera, una noche cualquiera. |
Han pasado muchos meses desde que dejé de escribir aquí. Desde luego que muchas sucedieron desde entonces, pero solo vale mencionar aquellas que más cambiaron el curso de mis días.
Empecé a recibir terapia farmacológica porque empecé a ir al siquiatra. El trabajo en el que me encuentro no es precisamente el más placentero ni relajante de la vida... La vida de médico enloquece y si le agregamos la pizca de locura innata... podría mentir diciendo que iba a buscar un suicidio, pero no lo haré. Hace unos seis meses entré en crisis depresiva y básicamente una cosa llevo a la otra y en estos momentos estoy tratando de controlar mi bipolaridad. Ya sabía que era bipolar, pero siempre me rehusé a la medicación.
| "Mis primeros sicotrópicos" |
Lo que está por venir aún es una incógnita respecto a lo que podría llamarse "mi salud mental" pero lo cierto es que me amo tal cual soy... y mi personalidad extrema no ha sido causa de disfunciones en mi vida cotidiana nunca... no sé aún si seguir o no "durmiendo" con las pastillas... si debo o no dejarme ser el animalito con serotonina alterada o una mujer promedio, con carácter promedio, con sentimientos promedio...
De todas formas, fue interesante sentir lo que para algunos es la "normalidad"...
Por otro lado, tras seis años de relación, mi enaquelentoncespareja y yo hemos terminado. Más bien, lo dejé. No sé si fuera efecto de la medicación pues lo hice en esa temporada de adaptación o el peso de las mentiras que le dije durante tanto tiempo, o la mezcla de ambas... pero lo dejé porque no podía más callarme las cosas que le hice.
¿Lo amé? Desde luego que sí... pero también suelo ser una vengativa de mierda que no sabe del todo perdonar las mentiras... Y cargué con eso durante 6 años más crisis de hipomanía y depresiones alternadas.
(Ahora mismo recuerdo alguna tarde, de su mano, comprando galletas en una panadería, mientras en mi ciudad llovía levemente... en serio que éramos felices...)
Las cosas salidas de control suelen descarriar universos. Decidí contarle la verdad respecto a todo y aunque intentamos mantener una relación amistosa, no duró más de una semana el intento y ya nunca volveremos a saber de la vida del otro. Me lo pidió, me pidió que no volviera a merodear en su vida y se lo voy a cumplir pues es lo menos que merece.
Y sí, es médico, joven... y aspira como yo a alcanzar algo en esta profesión que tenemos.
Se le ocurrió darme un anillo al poco tiempo de empezar a establecer nuestra relación... tenemos un compromiso, de algún tipo, con algún fin... un compromiso al fin y al cabo.
Por ahora solo sé que me siento bien a su lado, que me siento completa y que he empezado una nueva relación completamente sincera...
(15-12-2012:completamente sincera de mi parte...)
¿Literatura? ¿Arte? He tenido que dejar todo eso porque regresé a la vida de hospital... Y ahora estoy trabajado en el Hospital de referencia de mi país... Es decir, el hospital de especialidades más importante que tenemos...
Los horarios son terribles, el trabajo es pesado, la vida transcurre por fuera de ese lugar...
No puedo extenderme, porque no quiero y porque no puedo...
martes, abril 10, 2012
Procrastinare humanum est

Descubrí que no me gusta fumar sola,
que los días de lluvia sí me deprimen un poco
y que al final mis ganas de estar sin ti
se van, junto a las colillas encendidas,
en los ríos de agua que se ahogan en las alcantarillas de esta ciudad.
Si me preguntasen porqué lo hago, entonces,
tendría que inventarme un pretexto que no fuese evidente
y que resultase del acto tan primitivo
de frotarse las manos y esquivar miradas.
A la derecha.
Siempre.
“porque no le temo a la soledad
ni tengo miedo de encontrarme conmigo misma
a la vuelta de este verso”
Descubrí que me gusta relatar todo en tercera persona,
que me duele mirar el asiento del autobús cuando me bajo,
que tus labios conservan un sabor a distancias
y que, definitivamente, no tengo orientación geográfica ni espacial.
Y si me preguntan porqué estoy a tu lado,
maldita suerte,
tendré que recurrir a la sustitución de mi boca por mentiras,
al café sin azúcar y las galletas de migajas,
tendré que acusarme repetidas veces
hasta encontrar la manera de no tener que morir, necesariamente,
cuando confiese que no lo sé...
jueves, marzo 15, 2012
Bipolaridad en mi estado // foto: Cv, por mí
miércoles, enero 04, 2012
mail (Huilo Ruales) // fotografía tomada de la web: Huilo

por acá, ya lo sabes, tampoco escasean los lunes

